Una recepcionista con IA atiende el teléfono, conversa con tus clientes, reserva, modifica y cancela mesas y responde preguntas, las 24 horas.
En un restaurante el teléfono suena siempre en el peor momento: en plena comanda, con la sala llena o cuando ya habéis cerrado. Y quien no consigue que le cojan casi nunca vuelve a llamar: llama al de al lado.
Se conecta al número que ya tenéis. Ninguna línea nueva, ningún cartel que cambiar y nadie a quien avisar: ella contesta cuando vosotros no podéis.
Horario, días de cierre, mesas y plazas, idiomas y lo que puede contar de vosotros. No da respuestas de manual: da las vuestras.
Ni aplicación nueva ni formación. Lo que hace queda escrito en un panel, y lo miráis cuando os venga bien.
Ocho pantallas. Ninguna hay que aprendérsela: la IA trabaja sola y aquí solo miras lo que ha hecho.
Al entrar ves las reservas de hoy, los comensales que vienen, cuántas mesas están ocupadas ahora mismo y los minutos que te quedan del plan. Debajo, el servicio del día hora a hora y las últimas llamadas.
Antes de abrir ya sabes si hace falta reforzar cocina.
Cada día con sus reservas y sus comensales. Buscas por nombre o teléfono, y si alguien reserva en persona lo das de alta a mano: nombre, personas, hora, fecha y notas.
La mesa la asigna el sistema, tú no tienes que cuadrar nada.
Cada mesa con su capacidad y su estado: libre, ocupada, reservada o fuera de servicio. La ocupas, la liberas o la bloqueas con un toque.
La IA mira esto antes de aceptar una reserva. Por eso no acepta lo que no cabe.
El historial completo: fecha, duración, si acabó en reserva o en consulta, lo que costó esa llamada y la transcripción entera de la conversación.
Si un cliente reclama algo, está escrito palabra por palabra.
Cuando alguien quiere hablar con una persona —un proveedor, la prensa, una queja—, la IA toma nota con el nombre, el teléfono y el motivo, y te lo deja aquí.
No se inventa una respuesta para salir del paso.
Horario (partido también), días de cierre, vacaciones, mesas y plazas, cuánto dura una mesa, y qué puede contar: terraza, parking, mascotas, accesibilidad, menú infantil y tus propias reglas.
Lo que dejes en blanco no se lo inventa: dice que lo confirmáis vosotros.
Eliges la voz y marcas los idiomas que atiende: español, inglés e italiano. Aquí también se conecta tu número y, si un día no te sale a cuenta, te das de baja tú mismo.
Sin permanencia y sin llamar a nadie para cancelar.
Abres un ticket desde el propio panel, con su asunto y su mensaje, y te contestamos ahí mismo. Sin buscar a quién llamar ni esperar en una centralita.
Al otro lado hay una persona, no un formulario.
Y si prefieres no entrar nunca, tampoco pasa nada: la IA coge el teléfono igual y tú miras el panel cuando te apetece.
Llámala ahora y compruébalo: pregúntale por la terraza, cámbiale la hora a mitad de conversación o hazle una broma.
Hablar con la recepcionista30 segundos, desde el navegador y sin instalar nada.
24/7, festivos y findes incluidos. Varias a la vez. Nunca comunica.
Controla aforo, mesas libres y ocupadas en tiempo real. Junta mesas para grupos.
El cliente cancela o cambia su reserva por teléfono, sin molestarte a ti.
Español, inglés e italiano. Se cambia al idioma en que le hablen: los turistas quedan atendidos en el suyo.
Horario, terraza, menú vegano, parking, perros… lo que configures.
Todas las reservas y el estado de tu sala en una pantalla, en tiempo real.
Sin permanencia, sin cuota de alta, cancelas cuando quieras. El alta, la configuración y el soporte van incluidos en todos los planes.
Todos los planes incluyen instalación, configuración y soporte, y se pagan mes a mes sin permanencia. ¿Volumen alto? El plan crece contigo: solo pagas los minutos extra a precio de coste. Todos los precios son finales, con el IVA incluido: si pone 179 €, de tu tarjeta salen 179 €.
Cuéntanos cómo funciona tu restaurante y te decimos qué plan te encaja. Sin permanencia, sin cuota de alta y sin llamadas comerciales.
Código 25VVRCOD aplicado · 25 % de descuento el primer mes, ya puesto en la pantalla de pago.
No. Se conecta a tu número actual. Tus clientes siguen llamando al de siempre y la IA contesta.
No. Habla con voz natural, entona y conversa como una recepcionista de verdad. La mayoría de clientes no nota que es una IA.
Responde lo que tú configures (horario, terraza, menús…). Si algo se le escapa, toma nota para que llaméis vosotros.
24 horas. Nos das los datos de tu restaurante y tus mesas, y la dejamos lista.
Ninguna. Es mensual y cancelas cuando quieras.
Sí, 24/7. Justo cuando más llamadas entran y más difícil es cogerlas.
Desde 179 € al mes con el IVA incluido, sin cuota de alta y sin permanencia. Los planes se diferencian en las horas de llamadas atendidas y en los idiomas.
Un contestador graba un mensaje y un menú de «pulse 1» pasea al cliente por opciones. Esta recepcionista conversa: entiende lo que le piden, mira tus mesas y cierra la reserva en la misma llamada.
Sí. Coge varias llamadas al mismo tiempo y nunca comunica, también en pleno servicio y fuera de horario.
El plan Básico atiende en español. Con Pro y Premium habla español, inglés e italiano, y se cambia al idioma en que le hablen: los turistas quedan atendidos en el suyo.
Mira tu sala en tiempo real: la capacidad de cada mesa y cuáles están ocupadas, reservadas o fuera de servicio. Si a esa hora no cabe nadie, ofrece otra hora en lugar de inventarse un hueco que no tienes.
Los minutos de más se cobran a 0,08 € el minuto, a precio de coste. No hay que saltar de plan a mitad de mes.
Sí. Cada llamada queda en el panel con la fecha, la duración, si acabó en reserva o en consulta y la transcripción entera de la conversación.
Sí. El plan Básico está pensado para bares y locales pequeños. Si el volumen de llamadas crece, se cambia de plan cuando quieras: no hay permanencia.
Solicita la activación de tu recepcionista IA. Te la dejamos lista en 24 horas, sin que toques nada técnico.
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